Universidad

En verano, mejora tu curriculum

Los meses estivales, que normalmente asociamos a las vacaciones y al reposo más absoluto, pueden ser también una inmejorable oportunidad para mejorar nuestro curriculum con propuestas más “informales” que las que normalmente elegimos durante el curso académico.

estudiar en el veranoUno de los planes más clásicos en verano consiste, sin duda, en aprovechar para mejorar nuestro conocimiento de idiomas. Así, son numerosas las academias que ofrecen cursos intensivos o experiencias de inmersión linguística durante estos meses. Otra opción es aprovechar para fijar nuestro inglés, alemán o portugués en los propios países de origen, bien aprovechando algunas de las ayudas disponibles a tal efecto como las becas de idiomas del Ministerio de Educación o viajando directamente por nuestra cuenta, buscando un trabajo temporal (es típico el sector de la hostelería)  para mantenernos una temporada mientras elevamos de forma sustancial nuestro nivel en la lengua elegida.

Otra opción habitual son los cursos de verano que ofertan las diferentes universidades e instituciones de formación. Entre las virtudes de este tipo de cursos estivales, podríamos destacar en primer lugar que son una buena manera de profundizar en nuestra área de conocimiento en vista a una mayor especialización. También suponen una buena oportunidad de abrir nuestra agenda de contactos (hacer un poco de “networking”) y de conocer gente que nos puede abrir puertas en el futuro.

No hay que olvidarse de otras alternativas, como los campos de trabajo, tanto nacionales como internacionales y en los que se combinan las actividades lúdicas con labores como la restauración, la arqueología, el estudio de los medios de comunicación o incluso el aprendizaje de habilidades circenses. Aquí se pueden ver aquellos que se pueden realizar desde Extremadura. También está la opción más solidaria, que es la de prestar nuestra formación de forma altruista en forma devoluntariado en alguna de las muchas ONG’s que necesitan colaboradores durante los meses estivales. De esta forma, además de ayudar, uno puede adquirir una experiencia práctica que le puede resultar muy útil en el mundo laboral.

Estudiar en el extranjero: una opción a tener muy en cuenta

Llega un momento en la trayectoria académica en la que la mayoría de los estudiantes se suelen plantear probar suerte fuera del propio país y realizar parte de los estudios en el extranjero. La motivación inicial puede ser de lo más variado, desde las ganas de “empezar de nuevo” en otro lugar hasta la curiosidad de conocer una cultura diferente, pasando, por supuesto, por la necesidad de aprender idiomas.

estudiar en el extranjeroSean cuales sean las razones, todo el que haya pasado por una experiencia de este tipo sabe que para empezar, irse fuera una temporada  nos otorga una mejor perspectiva para poder comprender el mundo. También nos hace más independientes y capaces a la hora de tomar decisiones, ya que al vivir en un entorno “extraño” (sin entender bien el idioma o los usos y costumbres) debemos aprender desde el primer momento a desenvolvernos por nosotros mismos.

Además de estas circunstancias, a nivel académico aprender de forma natural una lengua nueva, descubrir nuevos métodos de trabajo o empaparnos de un entorno diferente al nuestro son habilidades que pueden resultar fundamentales de cara al futuro, sobre todo para diferenciarnos del resto en un mercado laboral cada vez más competitivo y globalizado.

A la hora de elegir cuando hacer la maleta para estudiar fuera de nuestro país, las opciones son múltiples y variadas. La oferta comienza con los intercambios lingüísticos que se ofertan en la Educación Secundaria y el Bachillerato, contínua en los programas adscritos al programa Sócrates de la Unión Europea -incluyendo las famosas becas Erasmus de estudios superiores o lasLeonardo, para realizar prácticas en empresas- y se complementa con quienes deciden esperar al posgrado y realizar un máster en el extranjero o que tenga, al menos, parte de su formación internacional.

Finalmente, a la vuelta de nuestra estancia internacional, además de tratar de superar la clásica “depresión por la vuelta a casa”, debemos de tener en cuenta una serie de circunstancias, como convalidar en la medida de lo posible las titulaciones o asignaturas que hayamos aprobado u obtenido en el extranjero, así como obtener algún certificado que demuestre nuestro conocimiento del idioma aprendido.

Master oficial vs Master privado: diferencias y semejanzas

Cuando estamos a punto de finalizar el curso académico 2010/2 o11 y la mayoría  de los estudiantes universitarios  se encuentran ya con la mente puesta en los tan temidos exámenes, es buen momento para plantearnos -sobre todo si estamos acabando la carrera- si nos conviene realizar estudios de postgrado.

Desde la implantación paulatina del nuevo Espacio Europeo de Educación Superior, más conocido por el nombre de la ciudad italiana dónde los ministros de educación de la U.E. escenificaron el acuerdo que sentaba las bases de la unificación de  la enseñanza universitaria, la aparición de diferentes programas de postgrado en las universidades españolas se ha multiplicado.

Es por ello que a la hora de valorar los diferentes postgrados conviene, en primer lugar, conocer que diferencia los “nuevos” másteres oficiales de los másters que otorgan una titulación propia de una universidad o institución concreta.  En los cuatro cursos que han transcurrido desde que comenzaron a ponerse en funcionamiento las primeras titulaciones oficiales de postgrado en 2006, parece que estas se pueden dividir de manera general en másteres profesionales  (más bien dedicados a la capacitación de determinadas habilidades profesionales) y másteres de investigación (orientados fundamentalmente hacia el mundo académico y para servir como vía de entrada hacia el doctorado).

Cabe destacar que los másteres oficiales otorgan un título reconocible ante cualquier organismo público. Las titulaciones o másteres propios carecen de este reconocimiento oficial pero cuentan con otras bazas a su favor, como son el prestigio de las instituciones que las ofrecen o un enfoque menos académico y mucho más apegado al ámbito profesional. Esto supone claramente un elemento diferenciador, ya que multitud de empresas valoran notablemente este tipo de formación más práctica, como la que ofrecen los programas ofrecidos desde la Escuela de Negocios Itae  frente a titulaciones de fuerte contenido teórico, pero un menor acercamiento a la verdadera realidad empresarial.

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